domingo, 16 de noviembre de 2014

BELEN 2013

sábado, 4 de octubre de 2014

Localizada la Cruz de Reding de 1816

http://www.diariojaen.es/provincia/item/70642-localizada-la-cruz-de-reding-de-1816

Emilio Plazas, Alicia Nieto, Gil Beltrán, Jesús Ansón, Francisca Gálvez, Juan Valentín-Gamazo y Sebastián Barahona Vallecillo.
El primer gran triunfo de la Guerra de la Independencia de 1808 no fue en Bailén, sino en la Ciudad de la Torre. Sin la denominada “Acción de Mengíbar”, ocurrida el 16 de julio día de la Virgen del Carmen de aquel año, en la que las tropas del general Reding dieron el primer golpe al ejército galo, la recordada batalla bailenense no hubiese sido tan victoriosa. Por ello, ya acabado el enfrentamiento, en 1816 el rey Fernando VII concedió a aquellos héroes españoles la llamada Cruz de Mengíbar. Pero el devenir de los tiempos tiene sus intríngulis y, casi dos siglos después, hacía ya mucho que se le había perdido la pista a la medalla, también conocida como la “Cruz de Reding”. No se sabía dónde estaba, pero sí de su existencia. De ahí que el tesón y el amor por no perder las raíces hizo que el historiador local Emilio Plazas culminase sus numerosas pesquisas con el hallazgo de la ubicación actual de la distinción: los archivos del Museo del Ejército, en el Alcázar de Toledo.



lunes, 30 de abril de 2012

LA BATALLA DE BAILÉN


Al tiempo, Dupont se enteró que la flota francesa de Cádiz se había rendido a las fuerzas españolas, al no poder escapar por mar, ya que una escuadra inglesa le cortaba la retirada. También supo que Castaños había conseguido reunir un importante ejército para salirle al paso en su tránsito por Andalucía. Entonces, detuvo su marcha y se asentó en Andújar, a la espera de refuerzos, el 18 de Junio. El 26 recibió el aporte de la división del Gral. Dominique Honoré Antoine Marie Vedel, con más de 10.000 soldados. El ejército francés alcanzaba ahora los 26.000 hombres. Vedel se ubicó entre el pueblo de Bailén y el laberíntico desfiladero de Despeñaperros, asegurando las comunicaciones hacia Madrid, ocupada por los franceses. En esa época el calor en Andalucía es abrasador, rayando los 40° C a la sombra; factor que empezó a afectar bastante a los franceses, no acostumbrados a este clima. La sed, la falta de suministros y las enfermedades hacían estragos en las huestes napoleónicas; a tal punto que casi 2.500 soldados galos estaban enfermos.
Para Julio, Castaños había conseguido reunir las siguientes fuerzas: las tropas que él mismo había traído desde el "Campo de Gibraltar" (Cádiz y Málaga), 16 regimientos de infantería y 3 de caballería; el aporte de la Junta de Granada, al mando del Gral. Teodoro Reding y Biberegg (un suizo al servicio de España), incluyendo el Regimiento Suizo N° 3, que aquél integraba, y numerosos voluntarios andaluces, indignados con la noticia del vergonzoso saqueo de Córdoba, realizado por Dupont. Totalizaban más de 10.000 hombres. A ellos, la Junta Central de Sevilla sumó también la división de vanguardia, al mando del propio Marqués de Coupigny, con 8.000 efectivos. Con todo, Castaños alcanzaba los 30.000 hombres, contra los casi 26.000 que tenía Dupont.
El 12 de Julio se reunieron en Porcuna los generales españoles para acordar el siguiente plan: Se separaba al ejército en dos divisiones: una, bajo el mando directo de Castaños, distraería a Dupont con un ataque frontal, desde Arjona, cruzando el Guadalquivir, hacia Andújar, donde éste estaba atrincherado. En tanto, el grueso del ejército, formado por las divisiones de Reding y Coupigny, atacaría Bailén, un pueblo a la retaguardia de Dupont, a fin de cortarle la retirada y después converger todos juntos hacia Andújar, donde los ejércitos españoles combinados, darían el golpe final a los franceses.
El 13 de Julio Reding, después de cruzar el Guadalquivir, atacó una avanzada francesa de 2000 hombres en Mengíbar. Luego de una victoria española inicial, los franceses, el 15 de Julio, auxiliados el Gral. Vedel, retomaron el poblado. Entonces Dupont, amenazado por Castaños, frente a Andújar, pidió ayuda a Vedel, quien debió evacuar Mengíbar. El 16 de Julio, Reding, reforzado por Coupigny, quien también había cruzado el Guadalquivir, y derrotado a dos batallones franceses en Villanueva de la Reina; recapturó Mengíbar. Luego ambos se dirigieron hacia Bailén, siguiendo el plan de Porcuna.
Temiendo quedar cortadas las comunicaciones con Madrid, Vedel, en vez de acudir a reforzar a Dupont, en Andújar, que era hacia donde estaba dirigido el ataque español, retrocedió 15 kms. hacia el Norte, a Guarromán, para defender el paso de Despeñaperros. La acción incesante de las guerrillas españolas, la brillante maniobra de Reding y Coupigny, que partieron en dos al ejército francés, sumieron en una gran confusión a Dupont, que no sabía dónde estaba Castaños, o cuál era el blanco de su ataque.
El 18 de Julio Dupont, al haber perdido comunicación con Vedel, resuelve retirarse de Andújar por la noche, dirigiéndose hacia Bailén, camino a Despeñaperros; sin saber que allí estaban, precisamente, Reding y Coupigny. Estos, por su parte, estaban a punto de marchar hacia Andújar, que es donde creían a Dupont, para cerrar sobre él, el cerco. Los choques nocturnos de las avanzadas de ambos ejércitos hicieron saber a todos que la batalla era inminente.
A las 4 de la mañana del 19, los franceses dirigieron un durísimo ataque al ala izquierda española de Bailén, que comandaba Coupigny, siendo rechazados luego de un encarnizado combate. Desesperado, Dupont intentaba abrirse paso por las líneas españolas, para reunirse con Vedel; antes de que Castaños lograra alcanzarlo por detrás. Todos sus intentos fracasaron y el general fue herido en la cadera. La batalla se prolongó hasta el mediodía del 19, bajo un calor intenso y un sol abrasador. El pueblo de Bailén se comportó heroicamente, al auxiliar a sus soldados con agua, en forma permanente, manteniéndolos frescos y en condiciones de luchar; como a sus cañones. En cambio, en el bando francés, el calor hizo estragos. Su artillería se afectó por sobrecalentamiento y sus soldados sucumbían de calor y de sed. Los suizos enrolados en el ejército francés, al enfrentarse con sus compatriotas que servían bajo el mando de Reding, se negaron a combatir y se pasaron al bando español; lo cual aceleró el resultado de la batalla.
Pasado el mediodía, Dupont se vió obligado a capitular. Vedel no llegó a tiempo para dar vuelta el resultado y debió acatar los términos de la rendición firmada por su superior.

jueves, 26 de febrero de 2009

COMBATE EN MENGIBAR


Por su parte, Francisco Javier Castaños se reunió con los mandos españoles en Porcuna para decidir la gran estrategia a seguir. Dos divisiones, una regular al mando de Félix Jones y la de reserva al mando de Manuel de la Peña, que formaban las tropas de Castaños (unos 12.000 hombres) debían atacar Andújar, clavando a las fuerzas de Dupont. Una tercera división, formada por 8.000 hombres al mando de Coupigny, cruzaría el Guadalquivir más al este, a la altura de Villanueva de la Reina. Por último, Reding dirigiría al ejército de Granada (10.000 hombres) a través de Mengíbar.
El 13 de julio, Reding se apresta a cruzar el Guadalquivir en Mengíbar. Esta población estaba defendida por unos 2.000 hombres al mando del general Ligier-Belair. En la madrugada del 14, el primer escuadrón de dragones de Numancia y el de cazadores de Olivenza, al mando del general Venegas, hacen huir a la caballería francesa al otro lado del río. Ante la amenaza de nuevos ataques, Ligier-Belair evacua la población y solicita ayuda a Vedel.
Reding, por su parte, comienza el ataque el día 15 de julio muy temprano. Ante la llegada de Vedel a media mañana, interrumpe el ataque. Vedel abandonaría la posición posteriormente, ante la petición de refuerzos por parte de Dupont, y marcharía hacia Andújar. Al día siguiente, Reding dispone todas sus fuerzas más refuerzos de Coupigny.
Gil del Palacio era natural de Barcelona, donde nace en el 1778, y luchó contra los franceses en la batalla de los Campos de Mengíbar y en la de Bailén, los días 16, 17 y 18 de julio de 1808.
Se hace imposible de todo punto fijar con exactitud los efectivos de los franceses en Andalucía, tanto por discrepancias en los escritores como por oscuridad de los estados de fuerza oficiales. Dice Dupont en 8 de julio que en Andujar y Bailén tiene solo 13.053 hombres válidos, pues descuenta muchas bajas por enfermedad, y que con ellos debe de atender a la extensa línea comprendida entre Andujar y Guarromán y hacer frente a las amenazas de 40.000 a 50.000 españoles, de ellos la mitad del Ejército y la mitad de las Milicias. Pero es el caso que reforzado a los pocos días con unidades de la división Gobert, la situación de conjunto pasas a ser la que se deduce de los estados del 6 de julio, existentes en el Archivo Histórico de la Guerra francés, que dan un total de 27.917 hombres y 5.718 caballos, con unos 50 cañones, cifras que reduce Clerc a 19.627 hombres, 3.615 caballos y 38 cañones, por prescindir de destacamentos y de bajas por hospitalización. Discordantes con estas cifras las consignadas por Oman, éste atribuye a los franceses, sin contar con la mayor parte de la división Gobert, 21.058 hombres, que con el criterio de deducir las bajas por combates y enfermedad, rebaja a 15.000 infantes y 3.000 jinetes para la fecha del 16 de julio, día del encuentro de Mengíbar. Nuestro Arteche, sin medios para aquilatar números, admite la existencia de 20 a 22.000 hombres disponibles para el 19, día de la batalla de Bailén, pues tiene, sin duda, en cuenta que a los 18.242 hombres rendidos habría que sumar, por lo menos, los 2.203 muertos en esa acción. Decir, como dice Grasset que el día 19 lucharon 10.000 franceses contra 20.000 ó 25.000 españoles y que quedaron sin intervenir en la batalla 10.000 de los primeros y 20.000 de los segundos, es error manifiesto en escritor que en el transcurso de su obra suele mostrarse, en general, bien informado. Es factor importante para el éxito en la batalla conseguir superioridad numérica en el lugar y momento oportunos; si en la batalla de Bailén no intervinieron 10.000 combatientes franceses, que son los que con Vedel no acudieron a la llamada del cañón, ¿no constituye ello error del Mando? Si en el campo español las reservas no desempeñaron papel activo, esto se debió a que su concurso no se hizo necesario. Vaya ahora una aclaración. En este punto de los efectivos empeñados, nuestros documentos oficiales adolecen de algunas deficiencias. Sin duda, para atenuar la humillante capitulación del 22 de julio se extremó la cortesía o benevolencia en su texto, y así se dice en el preámbulo, que el ejército francés luchó contra uno muy superior en número; pero este concepto aparece después en cierta discrepancia con el parte de la batalla, suscrito por Castaños el 27 y publicado en la «Gaceta de Madrid» del 26 de agosto. Expresa en él que el enemigo se batió con ventaja en todos sentidos, y el primero que enumera es precisamente el de la superioridad de fuerzas, por contar, dice, con 12.000 hombres, frente a los cuales hubo los 14.000 de Réding y Coupigny disminuidos por un «Cuerpo considerable que debió observar los movimientos del general Vedel, que estaba sobre Guarromán». Aunque se trata de pormenor de escasa importancia, creemos que hubiera convenido que en tales documentos no se notase esa aparente contradicción.

HISTORIA

En 1.808, el día 16 de julio, tiene lugar en Mengíbar un acontecimiento glorioso para la Historia de España: El General Reding derrota a las tropas francesas en Mengíbar, muriendo el General François Gobert. Los franceses huyen hacia Bailen donde dos días más tarde serían derrotados por el General Castaños. Indudablemente, sin la primera derrota en Mengíbar, no se hubiese producido la definitiva de Bailen. Fernando VII concedió la "CRUZ DE MENGIBAR" a todos los combatientes el 18 de abril de 1.816.
SIGLO XIX: Sin lugar a dudas el acontecimiento más importante de este siglo fue la Batalla de Mengíbar contra los franceses. Estos habían llegado a Mengíbar el día 13 de Julio de 1808, procedentes de Jaén. En la madrugada del 14 del mismo mes llega a Mengíbar la Primera División del General Reding, al mando del Brigadier, D. Francisco de Benegas, entrando por la Tejera y entablando un tiroteo con las fuerzas francesas que controlaban la entrada de la localidad. Hubo varios muertos por parte francesa, por lo que estos, unos 1500 hombres, al mando del General Liger, temiendo un nuevo ataque español, huye del pueblo, pasa el Guadalquivir por la Barca y se hacen fuertes en la otra orilla. Así Mengíbar es ocupada por las tropas españolas. A las 11 de la noche ese mismo día llegó el General Reding a Mengíbar, instalando el Cuartel General en la Casa Palacio, propiedad entonces del Duque de Montemar. El ataque a los franceses se acordó para el día 16 de madrugada. Para ello, parte de la División quedaría en la orilla izquierda, vigilando la Barca, y el resto pasaría el río por el Vado del Peñón, aguas más arriba, cogiendo así a los franceses entre dos fuegos. Todo trascurrió como se había planeado, y empezó la batalla. El calor era tremendo y los disparos de la artillería van incendiando los campos, aún sin segar, por lo que los niños, ancianos y mujeres de Mengíbar, no participantes en la Batalla, se dedican a apagar los fuegos que comienzan a amenazar a las primeras casas del pueblo. Se lucha cuerpo a cuerpo en la “Fuente de los Franceses”, así conocida desde aquel día. En el hospital que se ha improvisado en Mengíbar se cura a los heridos, y allí muere D. José Chérif que había sido herido cuando combatía al frente de sus Lanceros de Jerez, después de haber dado muestras de gran valentía. Por parte francesa también hay muertes y entre ellas, el General Gober. A últimas horas de la tarde los franceses han conocido por primera vez la derrota, después de haber vencido a Europa. El ejército español vuelve a Mengíbar. Aquella noche, después de la acción de gracias a la Virgen del Carmen, era su festividad, los soldados observan que sus balas han atravesado las corazas de los soldados franceses, expuestas en el patio del Palacio, cosa que se consideraba hasta ese día como imposible. A todos los combatientes de Mengíbar, Fernando VII concedió la Cruz de Mengíbar, con fecha 18 de Abril de 1816.
2 Circular del Ministerio de la Guerra : expresa la cruz de distincion que se concede á las tropas de la primera division del egército de Andalucía por la importante accion de Mengibar, mandada por el General D. Teodoro Reding. En 18 : 97

CRUZ DE MENGIBAR




Una Real Orden de Fernando VII crea esta Distinción el 18 de abril de 1816 para recompensar a la División del Ejército de Andalucía que mandaba el general Reding en la batalla contra los franceses en fechas inmediatamente anteriores a Bailén.
Queriendo dar el Rey nuestro Señor un público testimonio de su Real aprecio á las tropas de la primera división del Egército de Andalucía al mando del General D. Teodoro Reding, y que sostuvieron la importante acción de Mengíbar contra las enemigas, mandadas por el General Glover, el dia 16 de Julio de 1808 entre aquella villa y la de Bailen; y conformándose con el parecer de la Comisión encargada en el examen de las instancias en solicitud de nuevas condecoraciones, ha venido S. M. en conceder una Cruz de distinción á los Generales, Gefes, Oficiales y Tropa de la expresada division, á solicitud del Teniente General D. Francisco Xavier Venegas, que con arreglo al diseño presentado y aprobado, constará de cuatro brazos de color rojo sobrepuestos á otros cuatro blancos, cuyos extremos en todos terminarán en curvas cóncavas al exterior: los blancos formarán ángulos curvilineos, cuyos vértices sobresaldrán de los rojos y corresponderán al medio de ellos: en estos vértices habrá cuatro remates en forma de pequeños globos. las aspas ó brazos expresados partirán de un plano circular de color azul, y en el centro tendrá trofeos militares de plata, compuestos de morrion y coraza, espada y lanza: en los cuatro claros que dejan los brazos, y desde la periferia del plano saldrán cuatro flores de lis, que tocarán á las curvas de los brazos blancos, y serán de su misma altura: por el pequeño globo superior pasará una corona de laurel de figura elíptica, cuyo diámetro mayor será menor que la distancia que haya entre las aspas opuestas: en la parte superior de la corona de laurel saldrá un anillo para la cinta azul turquí con filetes encarnados con que deberá llevarse la Cruz pendiente del cuello.
Para calificar el derecho de los sugetos que aspiren á la mencionada condecoracion presentarán estos sus instancias á la Junta de Revalidación de grados y empleos militares, quien la pasará con su informe á este Ministerio de la Guerra para la expedición del correspondiente diploma, sin el cual ninguno podrá usar de la mencionada condecoración. De Real órden lo comunico á V. para su inteligencia y cumplimiento en la parte que le corresponde. Dios guarde á V. muchos años.
Madrid 18 de Abril de 1816.